Este mandala representa la calma y la pureza del invierno reflejada en un diseño armonioso. Como un lago helado que refleja el cielo, este nombre evoca la serenidad y el equilibrio de los paisajes gélidos.
Simboliza la introspección, el renacer en medio de la quietud y la belleza delicada que surge incluso en el frío más intenso.
Es un homenaje a la naturaleza cristalina del hielo, a su capacidad de capturar la luz y convertirla en arte etéreo y eterno.

















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