Este mandala de 120 cm de diámetro irradia fuerza y serenidad. Su color morado en degradé, simulando una amatista, evoca espiritualidad, protección y calma interior.
Sus formas entrelazadas generan equilibrio y expansión, invitando a la contemplación profunda. Más de 650 elementos, entre espejos y diamantes de imitación, reflejan infinitas perspectivas y multiplican la luz.
El Mandala Amatista se convierte en un portal hacia la armonía y la elevación espiritual, simbolizando la conexión con lo divino y la fuerza transformadora que habita en nuestro interior.























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