Es un mandala que simboliza la unión inquebrantable entre seis almas conectadas por lazos de amor y respeto.
Cada color representa la esencia y singularidad de un hermano, formando juntos un equilibrio perfecto. El diseño circular refleja la eternidad y la fuerza de este vínculo, donde no hay principio ni fin, solo armonía.
Es un recordatorio de que, aunque las vidas puedan seguir caminos distintos, siempre convergen en un centro común: la hermandad, el refugio y el hogar compartido en el corazón.






















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