El mandala Corazón Celestial une la energía de la tierra con la vibración del espíritu.
El rojo, color del corazón y de la vida, impulsa la pasión y el amor propio. El blanco transmite calma, claridad y pureza, ofreciendo un espacio de serenidad en medio de la intensidad. El dorado, brillante y protector, simboliza prosperidad, sabiduría y conexión con lo divino.
Juntos, estos colores crean una sinfonía visual que inspira a vivir con equilibrio, amor y confianza en el propio camino.




























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