Este mandala irradia serenidad y pureza, representadas por los tonos violetas y plateados que evocan la luz suave de la luna en la noche.
Su diseño floral central simboliza crecimiento espiritual y conexión con lo divino, mientras que los patrones concéntricos invitan a la introspección.
«Flor de Luna» refleja calma y equilibrio, recordándonos que incluso en los momentos de oscuridad, hay belleza y guía en la luz interior que nos lleva hacia la plenitud.












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