Este mandala simboliza la conexión entre la fuerza constante y cambiante del océano y la naturaleza femenina, que también fluye en ciclos de transformación y renovación.
Representa la belleza delicada y resiliente de los corales que florecen en el mar, al igual que la feminidad, que es capaz de adaptarse, nutrir y crear vida.
Este mandala evoca el equilibrio entre lo suave y lo poderoso, recordándonos que la feminidad, como las mareas, tiene una influencia profunda y transformadora.























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