Este mandala, con el árbol de la vida en su centro, simboliza la conexión entre el cielo, la tierra y nuestras raíces.
Los colores tierra representan estabilidad, fortaleza y crecimiento, mientras que los tonos verdes evocan renovación y armonía.
Los patrones que rodean al árbol reflejan el ciclo continuo de la vida y el equilibrio universal. Invita a la introspección, recordándonos nuestra conexión con el mundo natural y nuestro propósito en la existencia.





















Valoraciones
No hay valoraciones aún.