Este mandala simboliza la serenidad y el equilibrio que surgen de la simplicidad y la pureza. Los tonos neutros evocan paz interior y elegancia intemporal, mientras que el espejo en el centro invita a la introspección y el autoconocimiento.
Este mandala representa un espacio de tranquilidad donde la mente puede descansar y el espíritu encontrar claridad.
Es un recordatorio de que, incluso en medio del caos, siempre existe un lugar de calma al que podemos regresar para reconectarnos con nosotros mismos.

























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